sábado, 17 de abril de 2010

Señor, me has librado

Salmo 29
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.

Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante, su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.


Este salmo es plenamente acorde con el tiempo de Pascua que vivimos. Con imágenes belicosas y fúnebres, nos presenta esas etapas de muerte y dolor que todos atravesamos en la vida. Todos, en algún momento, nos hemos sentido angustiados y oprimidos por las dificultades y por enemigos, ya fueran personas o situaciones que nos aprietan. ¡Cuántas veces nuestra vida nos parece un foso oscuro, un túnel sin salida!

Sin embargo, hay una mano salvadora que nos ayuda a salir adelante y nos hace revivir. Toda muerte precede a una resurrección. “Cambiaste mi luto en danzas”, dice el salmo, en una frase que contrasta vivamente el duelo con la alegría más exultante. ¿Podemos superar las desgracias solos? No. Necesitamos ayuda. Y no hay soporte ni auxilio más poderoso que el de Dios.

Nuestra vida está tejida de claroscuros. “Al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo”. Conoceremos toda clase de experiencias. Creer en Dios no nos librará de los problemas. Quizás a veces todavía nos ocasiones más, porque la fe acarrea compromiso, y la coherencia a veces se defiende a contracorriente, con dolor. Pero la alegría que trae confiar en Dios supera con creces esos momentos de oscuridad.

1 comentario:

  1. Precioso salmo. Yo lo había oído muchas veces pero hasta ahora lo identifico como el 29. No cabe duda que será uno de mis favoritos.

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