sábado, 3 de octubre de 2009

Salmo 127 - Dichoso el que teme al Señor

Salmo responsorial Sal 127, 1-2.3. 4-5. 6
Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.
Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.
Que veas a los hijos de tus hijos. ¡Paz a Israel!

Este es un salmo de alabanza. Hay en él una loanza doble: a Dios, que reparte sus bendiciones y que vela por nosotros “todos los días de nuestra vida”, y al justo que sigue los caminos del Señor. A través de imágenes sencillas y expresivas, el salmista nos muestra qué dones recibe el que “teme al Señor”. Son aquellos que todo hombre de aquella época podría considerar los mayores bienes: una esposa fecunda, un hogar próspero, hijos sanos y hermosos, salud y una descendencia numerosa. Hoy, tantos siglos después, también podríamos decir que este es el sueño de la mayoría de las personas: formar una familia, gozar de bienestar económico, y vivir una vida larga y pacífica, junto a los seres queridos.

Pero, ¿quién puede conseguir esta felicidad? ¿Quién es el que teme al Señor y sigue sus caminos? En lenguaje de hoy, no podemos comprender que debamos tener miedo de un Dios que es amor. Pero esa falta de temor tampoco nos ha de llevar al olvido y al descuido. Dios nos ama, pero también nos enseña. Nos muestra, a través de la Iglesia y especialmente a través de su Hijo, Jesús, cuál es el camino para alcanzar una vida digna, llena de bondad. Lo que hemos de temer es olvidarnos de él, ignorarlo, vivir a sus espaldas. ¡Ay de nosotros si apartamos a Dios de nuestra vida! Caeremos en la oscuridad y en el desconcierto, y comenzaremos a vagar a la deriva. Perderemos la paz, la armonía familiar, y hasta los bienes materiales, tarde o temprano.

Los antiguos ya indagaron sobre qué debía hacer el hombre que buscaba una vida sana, dichosa y en paz. Los filósofos clásicos llegaron a la conclusión de que ésta se podía alcanzar mediante la honradez y la práctica de las virtudes. También los israelitas creían que mediante el culto a Dios y el cumplimiento de sus mandatos, que no dejan de ser prácticas cívicas y virtuosas, podrían conseguirla. Los cristianos, hoy, tenemos un camino aún más claro y directo: Jesús. Ya no se trata de aprender leyes o de leer muchos libros, sino de conocer, amar e imitar al que amó generosamente, hasta el extremo, y aprender a amar como él lo hizo. Ese es nuestro auténtico camino.

Por eso este salmo, además de alabanza, es un recordatorio. Dios cuida de nosotros siempre, cada día que pasa. Y nos muestra el camino hacia la “vida buena”, la que todos anhelamos en lo más profundo de nuestro ser, la que merece ser vivida.

4 comentarios:

  1. El hombre que teme a Dios...es aquel que no le hace mal a su projimo....en otras palabras..imita a Jesus.....que le hiso el bien...a todos..aun los que le hicieron mal...pero seguir este salmo...es una decicion de cada cual...es un camino doloroso....lleno de espinas....el camino angosto....pues cuando cuando seguimos este camino...el mundo se nos hira en contra...pero animo jesus vencio y por eso todo el que lo sigue libremente...vencera.

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  2. Isaías
    Autor: La Biblia

    Capítulo 58: Isaías 58



    El falso ayuno

    58 1 ¡Grita a voz en cuello, no te contengas,
    alza tu voz como una trompeta:
    denúnciale a mi pueblo su rebeldía
    y sus pecados a la casa de Jacob!

    2 Ellos me consultan día tras día
    y quieren conocer mis caminos,
    como lo haría una naciónque practica la justicia
    y no abandona el derecho de su Dios;
    reclaman de mí sentencias justas,
    les gusta estar cerca de Dios:
    3 "¿Por qué ayunamos y tú no lo ves,
    nos afligimos y tú no lo reconoces?".
    Porque ustedes, el mismo día en que ayunan,
    se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre.

    4 Ayunan para entregarse a pleitos y querellas
    y para golpear perversamente con el puño.
    No ayunen como en esos días,
    si quieren hacer oír su voz en las alturas.

    5 ¿Es este acaso el ayuno que yo amo,
    el día en que el hombre se aflige a sí mismo?
    Doblar la cabeza como un junco,
    tenderse sobre el cilicio y la ceniza:
    ¿a eso lo llamas ayuno
    y día aceptable al Señor?

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  3. Isaías
    Autor: La Biblia

    Capítulo 58: Isaías 58.6.14

    El ayuno agradable al Señor

    6 Este es el ayuno que yo amo
    –oráculo del Señor–:
    soltar las cadenas injustas,
    desatar los lazos del yugo,
    dejar en libertad a los oprimidos
    y romper todos los yugos;
    7 compartir tu pan con el hambriento
    y albergar a los pobres sin techo;
    cubrir al que veas desnudo
    y no despreocuparte de tu propia carne.

    8 Entonces despuntará tu luzcomo la aurora
    y tu llaga no tardará en cicatrizar;
    delante de ti avanzará tu justicia
    y detrás de ti irá la gloria del Señor.

    9 Entonces llamarás, y el Señor responderá;
    pedirás auxilio, y él dirá: "¡Aquí estoy!".
    Si eliminas de ti todos los yugos,
    el gesto amenazador y la palabra maligna;
    10 si ofreces tu pan al hambriento
    y sacias al que vive en la penuria,
    tu luz se alzará en las tinieblas
    y tu oscuridad será como el mediodía.

    11 El Señor te guiará incesantemente,
    te saciará en los ardores del desierto
    y llenará tus huesos de vigor;
    tú serás como un jardín bien regado,
    como una vertiente de agua,
    cuyas aguas nunca se agotan.

    12 Reconstruirás las ruinas antiguas,
    restaurarás los cimientos seculares,
    y te llamarán "Reparador de brechas",
    "Restaurador de moradas en ruinas".

    La observancia del sábado

    13 Si dejas de pisotear el sábado,
    de hacer tus negocios en mi día santo;
    si llamas al sábado "Delicioso"
    y al día santo del Señor "Honorable";
    si lo honras absteniéndote de traficar,
    de entregarte a tus negociosy de hablar ociosamente,
    14 entonces te deleitarás en el Señor;
    yo te haré cabalgarsobre las alturas del país
    y te alimentaré con la herenciade tu padre Jacob,
    porque ha hablado la boca del Señor.

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